El ser humano por naturaleza
es omnívoro, esto significa que puede alimentarse tanto de vegetales como de
carne animal. En la medida que un organismo reciba la cantidad adecuada de
nutrientes, toda persona tendrá la posibilidad de mezclar los distintos
alimentos que estén disponibles en su entorno, al alcance de sus bolsillos o de
acuerdo a las exigencias de su paladar. Pese a que, desde hace milenios, las
civilizaciones desarrollaron la ganadería para tener un acceso garantizado a
los productos animales, desde hace años cada vez más personas han decidido
eliminar la carne de sus dietas, convirtiendo al vegetarianismo en una
tendencia que se extiende con paso firme en las sociedades.
¿Quieres ser vegetariana(o)?
Primeramente, es necesario
conocer que hay más categorías, algunas más estrictas que otras, debido a que
incluyen o excluyen distintos alimentos en sus dietas. La Unión Vegetariana
Internacional (IVU por sus siglas en inglés), establece la siguiente
clasificación:
Vegana(o): Excluye de su dieta
toda la carne procedente de mamíferos, aves, pescados y marisco y productos
animales como los lácteos o los huevos. No suelen incluir tampoco miel.
Vegetariana(o) Lacto – ovo: No come ni carnes, ni pescados, pero incluye en su dieta productos animales como los huevos y los lácteos.
Crudívora(o): Son personas que
comen todo crudo. No cocinan ni calientan los productos que consumen. Su menú
está formado por frutas, verduras, semillas y legumbres.
Con la ciencia de aliada, se
puede afirmar que, tal y como defiende la Asociación Norteamericana de
Dietética: “las dietas vegetarianas adecuadamente planificadas, incluidas las
dietas totalmente vegetarianas o veganas, son saludables, nutricionalmente
completas y pueden proporcionar beneficios para la salud en la prevención y en
el tratamiento de ciertas enfermedades. Las dietas vegetarianas bien planeadas
son apropiadas para todas las etapas del ciclo vital, incluido el embarazo, la
lactancia, la infancia, la niñez y la adolescencia, así como para los atletas”.
De hecho, la Organización Mundial de la Salud establece como objetivo la
ingesta mínima de 400g de vegetales al día (frutas, verduras y hortalizas).
Algunas de las razones por las
que una persona puede decidir formar parte de este estilo de vida son las
siguientes:
– Alimentación saludable. Se
sabe que la carne y grasas animales consumidos descuidadamente pueden traer
efectos nocivos para el cuerpo, desde simples problemas digestivos, hasta
enfermedades como diabetes, colesterol o el desarrollo de tumores, mientras que
se ha comprobado que el consumo de dietas a base de vegetales ayuda a controlar
estos y otros padecimientos.
– Respeto al medio ambiente.
La producción de carne representa un excesivo gasto de agua, generación de
gases de efecto invernadero y la deforestación, ya que el 70% del terreno
agrícola del planeta se destina a la alimentación y crianza de los animales de
ganadería. Esto se consigue deforestando bosques, necesarios (entre otras
cosas) para mitigar el cambio climático y el efecto invernadero.
– Eficiencia para la
alimentación humana. Para producir 1 kilo de carne de res se necesita entre 6 y
10 kilos de cereales y legumbres, ¿no es más eficiente destinar esos
cereales/legumbres directamente para el consumo humano?
– Religión. Hinduistas,
budistas, jainistas y adventistas promueven el vegetarianismo como un estilo
de vida.
– Social. Es ahora una
tendencia en boga, incluso existen actualmente comunidades dentro y fuera de
las ciudades que promueven el vegetarianismo, convenciendo cada vez más a personas
de la misma calle o colonia, del trabajo y a familiares y amistades.
– Sabor y textura. Deja de ser
agradable al paladar el sabor o la textura de las carnes.
– No violencia y
espiritualidad. Muchos creen que el acto de matar a un animal introduce una
energía violenta negativa en esta red invisible en la que todos estamos
conectados. Por tanto, el vegetarianismo es una forma positiva de estar en
armonía con el ciclo vital.
– Respeto a los animales. A
diferencia de los derechos humanos, declarados universalmente en 1948, los
derechos de los animales no están definidos en ninguna parte, y cada asociación
y cada individuo tiene su propio concepto de qué son y hasta dónde llegan esos
derechos. Así lo explicaba en una entrevista el director de la Asociación
Nacional para la Defensa de los Animales en España (ANDA) en diciembre del
2018. “Si entre los derechos de los animales incluyes el derecho a la vida, en
general, eso te lleva a una interpretación en la que no admites ningún tipo de
muerte, aunque no sea cruel”, especificó el director. “Si, en cambio,
consideras que los animales tienen derecho a una vida digna y a una muerte
digna, entonces es cuando se aceptan las posibles salidas intermedias”.
La falta de variedad en las
alternativas a los productos de origen animal son barreras que impiden mantener
una dieta vegetariana o vegana. No obstante, este tipo de dietas poco a poco
ganan terreno en distintas partes del mundo. Los emprendimientos se han estado
adaptando con restaurantes vegetarianos o veganos a lo largo y ancho del globo
y, los casos más frecuentes, en los que establecimientos de comida de todo tipo
incluyen en sus menús opciones sin productos de origen animal. Además, los
supermercados también se han ido adaptando paulatinamente, ofreciendo mayor
variedad de productos para este estilo de vida.
Un obstáculo adicional surge
al interior de la familia, debido a que lo más común, rápido y económico es
cocinar los mismos alimentos para sus integrantes, por lo que preparar dos
tipos de comidas es un reto agregado.
¿Cómo realizar la transición
paso a paso a una vida vegana?
1.- Consulta un nutriólogo y
aprende tus requerimientos nutricionales.
2.- Planifica tu cambio.
3.- Investiga sobre los
alimentos que debes consumir y las cantidades de los mismos.
4.- Busca los lugares
accesibles y variados para comprar sustitutos a los productos animales.
5.- Reemplaza los productos
animales con sustitutos en tus platos preferidos, antes de probar nuevas
recetas.
6.- Busca recetas e ideas para
hacer más platos según tu disponibilidad de tiempo y habilidad.
7.- Busca restaurantes veganos
o con opciones veganas en tu barrio o ciudad, seguramente también encontrarás
otras personas como tú que disfrutan este tipo de dieta.
8.- Si te dan antojos, intenta
reemplazarlos por los sustitutos que más se parezcan en sabor a tu antojo.
9.- Pregúntale acerca de su
experiencia a alguien que ya sea vegana(o).
10.- Ten paciencia, no te
frustres, al principio puede parecer difícil o algo muy restrictivo.
Cualquier persona puede ser
vegetariana o vegana a cualquier edad. El terreno más seguro cuando se ha
decidido formar parte de este estilo de vida es recibir asesoramiento de
especialistas en nutrición, pues a pesar de las cuantiosas bondades, existen
deficiencias en la adquisición de determinadas proteínas y vitaminas en el
organismo. En razón a lo anterior, se debe tener especial atención en el zinc y
la vitamina B12, bien sea procurando una ingesta superior de alimentos que las
aporten o consumiendo suplementos para cubrir la dosis diaria necesaria. Una
recomendación fundamental para quienes inician en este mundo es no dejar la
carne, huevos o derivados de la leche de la noche a la mañana, se sugiere que
sea gradualmente.
Una vez superados los
distintos retos y obstáculos, la predilección se vuelve más común, debido a que
una mayor cantidad de personas, familias y grupos comparten de viva voz todos
los beneficios que han recibido. Con el paso del tiempo será cada vez más
frecuente coincidir con personas que desde el vientre fueron alimentadas por
una madre vegetariana o vegana y que continuaron con el mismo tipo de dieta a
lo largo de su vida.
Es importante señalarlo, ser
una persona vegana va más allá de la comida, pues el estilo de vida también
involucra un enfoque orientado a un consumo mucho más responsable y consciente.
Hoy en día, una mayor cantidad de empresas de perfumes, cremas, ropa,
maquillaje, entre otros productos, empiezan a apostarle a propuestas libres de
componentes de origen animal.
En el ánimo de no ser radical
y, al mismo tiempo, sí ser propositivo en cuanto a lo que signifique cuidarnos
y avanzar hacia una versión mejorada de nosotros mismos, me permito invitarles
a dar un paso hacia estás tan mencionadas dietas. Considero adecuado
presentarles y motivarles a unirse, como un primer cambio, a la iniciativa
“Lunes Sin Carne (MeatlessMonday)” que tiene su origen en 2003 en una
escuela estadounidense de salud pública, donde todos los lunes ofrecían en la
cafetería menús libres de productos animales como una manera de impulsar los
beneficios de comer frutas, verduras, cereales y legumbres. Esta iniciativa
llegó a México en 2011 y actualmente hay 40 países que tienen presente esta
campaña.
Darle a nuestro cuerpo
legumbres, frutas y verduras es una vía para mantener el pH más alcalino. Mantener
un organismo ligeramente alcalino ayuda prevenir enfermedades tan severas y
comunes como las alergias, enfermedades autoinmunes e incluso el cáncer y,
además, actúa como terapia de desintoxicación.
¿Te atreves a dar el paso?
Cambiar de raíz la forma en
que hemos vivido no será tan sencillo. Claro, si antes de ello nos damos el
tiempo para investigar al respecto, podremos identificar todos los pros y
contras, lograremos despejar dudas, conseguiremos aclarar el escenario y, al
final, facilitaremos la toma de decisiones.
Este es el momento oportuno
para compartir una frase célebre entre personas veganas que dice: “Lo único que
lamento de ser vegana(o), es no haberlo hecho antes”
Webgrafía:
- https://sevilla.abc.es/gurme/salud-y-alimentos/ique-es-ser-vegetariano/
- https://elcomidista.elpais.com/elcomidista/2016/02/09/articulo/1455014252_014459.html
- https://viviendoconsciente.com/razones-para-ser-vegetariano/
- https://www.eldiario.es/consumoclaro/por_derecho/Podemos-respetar-derechos-animales-veganos_0_845515675.html
- https://laguiaveg.com/guia-paso-a-paso/como-cambiar-a-una-vida-vegana/
- https://newsweekespanol.com/2019/01/lunes-carne-campana-contaminacion-planeta/
- https://www.cuerpomente.com/blogs/come-limpio/como-mantener-cuerpo-alcalino_925
"Sapere aude" por Agustín Villanueva Ochoa.
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