Artículo redactado y publicado en marzo del 2020.
Está escrito en la
Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos que toda persona nacida
en la República Mexicana, o nacida en el extranjero, pero de padres mexicanos
tendrá, en automático, la nacionalidad mexicana y, a su vez, todo mexicano que
cumpla los 18 años y tenga un modo honesto de vivir obtendrá la ciudadanía
mexicana.
¿Qué diferencia existe entre
nacionalidad y ciudadanía?
Ambas mantienen una gran
correlación, primeramente, la nacionalidad reconoce los derechos y establece
las obligaciones de las personas mexicanas en la Constitución. La ciudadanía,
misma que se adquiere con la mayoría de edad, nos garantiza gozar de
prerrogativas y nos obliga a ciertas responsabilidades contenidas en los artículos
35 y 36 de la Carta Magna, tales como votar o ser votado, participar en puestos
de elección popular, tomar las armas en el Ejército o Guardia Nacional, entre
otros.
Antes era necesario servir en
el ejército para obtener reconocimiento como ciudadano y, solo entonces, se le
podría considerar como un adulto ante la sociedad; un rasgo que tiene origen
desde los griegos y romanos. En la actualidad, el deber castrense es algo
opcional, más el deber hacía el país debe prevalecer en cada etapa de la vida.
La credencial para votar es el
principal documento que nos identifica como ciudadanos mexicanos, para
obtenerla no hace falta más que un comprobante de domicilio, una identificación
con fotografía (cartilla militar, cédula profesional, credencial laboral, de
salud, o documento escolar), y un documento de nacionalidad como el acta de
nacimiento o acta de matrimonio con un ciudadano mexicano, en caso de
extranjeros ya naturalizados.
El Instituto Nacional
Electoral (INE) es el encargado de emitir la credencial para votar, documento
de suma importancia para toda la vida adulta, pues es la llave a la democracia.
Cada año miles de jóvenes acuden a tramitarla por primera vez; seguramente,
muchos recuerdan la emocionante experiencia al recibirla.
¿Será que las y los jóvenes
solo tramitan su credencial para poder entrar a los antros?
Ciertamente la credencial para
votar puede dar el acceso a diversos centros de entretenimiento para mayores de
edad, y sí, es uno de los factores que motivan a las juventudes, aunque sus
beneficios van más allá, pues la utilidad de la credencial llega a ser
inconmensurable; desde lo más formal, como identificarnos y realizar trámites
en dependencias públicas; hasta situaciones de la vida cotidiana, como rentar
un auto, conseguir una membresía en tiendas o supermercados, iniciar un nuevo
trabajo, crear una cuenta bancaria, ingresar a establecimientos exclusivos para
adultos, entre muchas otras más.
Su pérdida o robo conlleva un
proceso que puede ocasionar algunos dolores de cabeza, por eso es fundamental
cuidarla y mantenerla vigente, ya que su validez será por 10 años contados a
partir del año de su emisión.
El INE, además de emitir la
poderosa credencial, es el organismo público autónomo encargado de organizar
las elecciones federales, es decir, la elección del Presidente de la República,
Diputados y Senadores que integran el Congreso de la Unión, así como organizar,
en coordinación con los organismos electorales de las entidades federativas,
las elecciones locales en los estados de la República y la Ciudad de México.(1)
Asimismo, entre sus objetivos se encuentran el fortalecimiento de la
democracia, la efectividad en la justicia electoral, el buen uso de los
recursos por parte de los partidos y, por supuesto, el resguardo de la información
y datos personales de las y los ciudadanos.
Para apoyar su buen
funcionamiento, el INE cuenta con un Consejo General integrado por Consejeros
Electorales, Consejeros del Poder Legislativo y Representantes de los Partidos
Políticos, el cual es responsable de vigilar el cumplimiento de las
disposiciones constitucionales y legales en materia electoral, así como de
velar que los principios de certeza, legalidad, independencia, imparcialidad,
máxima publicidad y objetividad guíen todas las actividades del Instituto.(2)
Su creación se justificó como vía para garantizar la pluralidad eimparcialidad
en las acciones y decisiones de este organismo. Desde abril del 2014, la Cámara
de Diputados eligió como primer consejero presidente del INE al doctor Lorenzo Córdova
Vianello, a quien tuve el privilegio de conocer recientemente.
En el año 2020 se renovaron
cuatro de los diez consejeros por un periodo de nueve años. El registro de
participantes cerró el pasado 28 de febrero, es ahora tarea del Comité Técnico
de Evaluación analizar la documentación de cada aspirante y evaluar su
idoneidad para ocupar el cargo. Posteriormente, la decisión se tomará al
interior de la Cámara de Diputados.
Es primordial que impere
permanentemente el fortalecimiento de la democracia en nuestro país, ya que,
mediante la participación activa, responsable e informada de las y los
ciudadanos, podremos tomar las mejores decisiones para la posteridad del México
que tanto amamos. Ese es el gran poder
que tenemos, mismo que nos reconoce como parte de la vida pública y que nos
permite organizarnos, tener acceso a información, exigir la rendición de
cuentas, alzar la voz y tomar decisiones.
Distintos acontecimientos en
el pasado han mermado la confianza en el gobierno y en las instituciones, este
es un aspecto que puede y debe mejorarse. En el caso directo del INE, existen
señalamientos de antaño que le quitan credibilidad a tan importante
Institución, por lo que recuperar la confianza, sin duda, será una tarea ardua
pero posible.
Sí, la credencial de elector
existe para probar que somos mayores de edad, para realizar trámites, para
identificarnos, para mostrar qué tal salimos en la foto y, entre muchas otras
funciones más, para conseguir que nuestro país sea un territorio
democrático.
¡Ejerzamos nuestra ciudadanía,
exijamos, demos nuestra opinión, propongamos, actuemos, tomemos decisiones y
sigamos avanzando!
Webgrafía:
- https://portalanterior.ine.mx/archivos3/portal/historico/contenido/Que_es/
- https://www.ine.mx/estructura-ine/consejo-general/
"Sapere aude" por Agustín Villanueva Ochoa.
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