Artículo redactado y publicado
en agosto del 2021.
Durante el gran confinamiento,
producto de la pandemia por Covid-19, se ha visto una nueva revolución en las
relaciones humanas, entre ellas las amorosas. Tradicionalmente las personas han
podido conocer a sus potenciales parejas gracias al contacto social en la
escuela, en el trabajo o en algún festejo, por mencionar algunos ejemplos. Las
medidas para evitar la propagación del virus han obligado a que la comunicación
con otras personas se dé a través de los dispositivos electrónicos, cuya
evolución parece obvia para quienes les tocó vivir su niñez o juventud al mismo
tiempo que empezó a popularizarse el Internet y las salas de chat que
permitían, por primera vez, la posibilidad de interactuar con personas de
cualquier rincón del mundo.
A partir de ahí, más y más
gente ha usado los medios electrónicos para comunicarse y, por qué no, también
para conectar sentimentalmente. En la actualidad, cada vez con mayor frecuencia
el romance también se puede experimentar a través de las redes sociales, dando
lugar a fenómenos sociales que resultan interesantes de analizar.
El “ghosting”, derivado de
fantasma en inglés (ghost), es un comportamiento que consiste en terminar una
interacción repentinamente, cortando de tajo todo contacto con la otra persona
sin dar explicaciones. Puede ser confuso y frustrante, incluso aún más en los
casos que existía la percepción de que todo iba bien, pero esa persona de un
momento a otro desaparece del mapa y llega la pregunta: ¿pero qué caramba pasó?
Si bien esta situación no es
exclusiva de una relación platónica, lo cierto es que puede darse en
prácticamente cualquier contexto y puede originarse por distintos factores.
Como punto de partida, el
ghosting no debe confundirse con los casos en los que una persona intenta
iniciar una comunicación por primera vez y la otra simplemente no está
interesada, por lo que ni siquiera devolverá un saludo. Esto suele darse en la
mensajería privada de distintas redes sociales, en las que es muy sencillo
escribirle a otras personas desconocidas, salvo excepciones, cuando el nivel de
privacidad de las cuentas lo impide.
El verdadero ghosting es mucho
más común y se da entre dos personas que ya tienen una presentación previa.
Pueden haberse conocido tanto física como digitalmente hace años o apenas hace algunos
días, el requisito es que se tenga comunicación frecuente y disposición mutua.
Las conversaciones fluyen por
medio de saludos, quizá algún asunto a tratar, deseos positivos para el día,
algún meme divertido o cualquier tema que genere más plática y que el contacto
se mantenga durante varias veces a lo largo de los días; algo así como un juego
recíproco de “recibir, leer y responder”.
¡Sorpresa!
Un día, repentinamente, uno de
los dos participantes deja de interactuar.
Aplicaciones como WhatsApp,
Messenger de Facebook o Instagram tienen un sistema sencillo, que puede ser
configurable con distintos niveles de privacidad, para saber si la otra persona
se encuentra en ese momento en línea o a qué hora fue su última conexión, saber
si ha recibido o abierto el mensaje enviado, incluso puede verse si en ese
momento se está escribiendo una posible respuesta. Gracias a estas herramientas
puedes darte cuenta, en cierta medida, si te están ignorando. Además, existe la
posibilidad de que una de las dos personas simplemente bloquee o elimine a la
otra.
Lo cierto es que cuando pasan
algunos días de inactividad sin una razón aparente entonces se puede afirmar
que ha llegado el “ghosting”.
Si bien este comportamiento no
es un pecado ni un crimen, algunas veces se toma como una falta de respeto, tal
como se haría en una situación cara a cara donde alguien repentinamente ignora
a quien sigue teniendo en frente.
Las normas sociales vigentes
marcan un cierto patrón de cordialidad en lo que a las relaciones se refiere y
lo que la tradición recomienda es dar por terminado el contacto por medio de
una despedida, o al menos con una excusa medianamente válida, de manera que el
primer interlocutor sepa que no habrá más diálogo. En cambio, si simplemente se
deja de responder, se da lugar a la incertidumbre para seguir con la
interacción, surgiendo inevitablemente preguntas como: ¿por qué desapareció de
repente sin explicación alguna?, ¿responderá en algún momento?, ¿debería enviar
otro texto para evitar que se pierda la conversación?, ¿habrá tenido algún
asunto relevante en la vida “offline” que prioriza su atención sobre el chat?,
¿le ofendí involuntariamente?, ¿encontró a otra persona y no sabe cómo decirlo?
No se podría considerar
ghosting si los motivos son razonables. Se da el caso que por claras
ocupaciones del día a día, tales como trabajo, escuela, quehaceres domésticos,
actividades deportivas, entre otras, se debe dejar el dispositivo electrónico
de lado por tiempo indefinido, hasta que se cuente nuevamente con tiempo libre
para volver a abrir los chats. Otras veces, las personas han confesado que lo
hacen por descuido, pues en las aplicaciones siempre se muestran primero los
mensajes más recientes, de manera que, si alguien tiene varias conversaciones
simultáneas, una o más de estas pueden “irse abajo”, quedando así mensajes que
no han sido leídos ni respondidos.
El ghosting llega cuando
sucede de manera intencional. Entre los seres humanos existen tantos tipos de
personalidad, y se reacciona de forma tan diversa ante las distintas
situaciones de la vida, que no debería sorprender que haya personas que ya no
quieren seguir en contacto con alguien y deciden hacerlo sin dar explicaciones
o sin despedirse.
Suelen darse casos en los que
la interacción entre dos personas es de amistad o de una relación informal y,
de un momento a otro, una de las dos se da cuenta que hay atracción o amor; al
notarlo, la otra parte sabe muy bien que no es recíproco y prefiere no seguir.
¿Se puede evitar el ghosting o
es simplemente un efecto colateral irremediable en la vida digital?
Lo primero será poner a prueba
la paciencia, ya que pueden estar pasando muchas cosas del otro lado de la
pantalla que obliguen a esa persona a enfocar su atención en otros asuntos.
Establecer y respetar horarios
para socializar es una vía que puede funcionar. Hay quienes prefieren tener una
conversación antes de ir a dormir, hay quienes les gusta hacerlo mientras comen
en su trabajo, hay quienes pueden hacerlo a cualquier hora del día, en fin, es
cuestión de ponerse de acuerdo.
Otra forma sería enviar un
mensaje corto (haciendo a un lado al ego). Si se ha dado el caso que no ha
respondido tras un tiempo considerable, se puede tener la cordialidad de
escribirle deseándole que pase un buen día o noche y mencionar que se le
volverá a saludar en otra ocasión, de esa manera se da la posibilidad de
reactivar la interacción.
Ponerse en los zapatos de la
otra persona será fundamental. Probablemente esa persona no buscaba algo serio
y se apartó para no causar complicaciones, posiblemente fue lastimada y no
quiere que le vuelva a suceder, a lo mejor no está lista en este momento porque
no ha resuelto problemas internos o no ha superado una relación pasada, quizá
conoció a alguien más o tal vez se encuentra en una etapa en la que simplemente
prefiere estar soltera.
En contraste, si se es la
persona que hace el ghosting, existen también maneras para terminar la
interacción sin tener que desaparecer como un fantasma. Se recomienda una
despedida clara y directa, así se evitará cualquier confusión en la otra
persona. En caso de que se desee dar una explicación, bastaría con hacerle
entender brevemente que el rumbo que se está tomando no agrada y que mantener
el contacto sería posible si no sobrepasan ciertas fronteras.
Las interacciones humanas
siempre tendrán sus desafíos, no importa si es en la vida real o en la virtual.
Dos personas pueden tener la misma intención de conocerse más y hasta las
mismas ganas de tener una relación sentimental, pero encontrar una verdadera
conexión no pasa con cualquiera y la famosa química no siempre la sentirán
ambas partes, así que mientras una persona puede seguir ilusionada la otra
puede ser que ya no, llegando así la desazón y el desconcierto.
El miedo a no ser dejado en
visto lamentablemente empieza a ocupar un lugar que no debería tener en estos
tiempos, por ello la comunicación clara y la confianza se deben construir desde
el principio en todo tipo de relación humana. También es oportuno agregarle una
buena dosis de empatía para ponerse en el lugar de la otra persona, para tratar
de comprender qué pasa por su mente y para intentar entender cómo y por qué se
siente de determinada manera.
Filosofías de vida como la de
“no esperar nada de nadie” y “sentirse bien en soledad” permiten evitar la
codependencia emocional y así disfrutar cada experiencia con o sin alguien al
lado.
Lo más conveniente es poner
las cartas sobre la mesa para que las dos personas conozcan cuáles son sus
intenciones y qué están buscando, de esta manera se podrán dar cuenta si tiene
sentido avanzar en la relación.
Que la otra persona no
responda tus mensajes también es un mensaje. Es doloroso aceptar un rechazo,
pero duele mucho más quedarte en un lugar donde constantemente puedes sentirte
insuficiente. Si no te busca, si no te llama, si no te escribe, es casi obvio
que no te quiere en su vida, así que dale su espacio. Si de verdad quieres
seguir intentando y tu lema de vida es “si no arriesgo no gano”, entonces dale
con todo, pero hazlo sabiendo que puedes salir lastimada(o).
En caso de que sea mutua la
conexión, la química, la atracción, la diversión, el amor o lo que sea que esté
uniendo a ambas personas, recomiendo que se tome la filosofía del taoísmo:
dejar que todo fluya.
Esta época en la que nos tocó
vivir nos alienta a construir y mantener una realidad virtual en todos los
aspectos de nuestras vidas y, por si fuera poco, la presencia de una pandemia
como la actual lo intensifica. A pesar de todas las herramientas que hacen
nuestra vida aparentemente más fácil, creo que el contacto real no puede
compararse con ninguna tecnología.
Si vamos a recorrer el
emocionante camino de conocer a una persona, digamos sí a cada oportunidad de
interactuar en el mundo real, sustituyamos los mensajes de texto y las llamadas
por encuentros cara a cara, sin olvidar la importancia de seguir todas las
medidas de higiene y seguridad vigentes.
Tenemos la posibilidad de
elegir lo que nos hace bien por encima de lo que tenemos ganas; una decisión
que no siempre es fácil tomar. Dejemos a un lado el miedo, que la vida vivida
es la que deja más aprendizajes y la que nos da más oportunidades de
crecimiento.
“En el amor y la guerra todo
se vale, menos arrastrarse. En la guerra se muere de pie y en el amor se dice
adiós con dignidad”.
Charles Bukowski
Webgrafía:
- https://www.canal26.com/opinion/2021/07/08/el-fenomeno-del-ghosting-y-breadcruming-y-el-como-terminamos-nuestras-relaciones-amorosas/
"Sapere aude" por
Agustín Villanueva Ochoa.
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