Artículo redactado y publicado en noviembre del 2023.
Hablar de buenos modales puede sonar a un tema anticuado que sólo fue útil para nuestros ancestros. La tan citada frase "saber ser, saber estar" refiere en términos generales al hecho de saber comportarse de acuerdo al entorno en el que se encuentra una persona, sin que ello suponga la pérdida de su propia personalidad.
En 1853 el venezolano Manuel Antonio Carreño escribió el libro “Manual de Carreño”; el mismísimo culpable de que se prohíba poner los codos sobre la mesa al compartir los sagrados alimentos.
El libro fue el gran best seller del siglo XIX y fue rápidamente difundido por toda Latinoamérica, pero, ¿su contenido sigue siendo apropiado para la actualidad?
Carreño, entre sus múltiples recomendaciones, señala que un caballero siempre debe ceder su asiento a las damas, que un menor de edad jamás debe alzar la voz a sus padres y que siempre debemos permanecer aseados.
¿Qué opinión tendría Carreño acerca de los siguientes comportamientos?
- Usar el celular en lugar de poner atención a una conversación cara a cara.
- Compartir una gran cantidad de memes diario.
- Darle like a una foto propia.
- nO kuidar lA hortografia.
- #Exagerar #con #los #hashtags.
- Colocar el celular sobre la mesa en un restaurante o café.
- Dejar en visto un mensaje.
Para llegar a ser realmente amables no basta con conocer las normas de la moral y de urbanidad, sino que también es indispensable practicarlas. El protocolo y las buenas costumbres son dos elementos fundamentales en este proceso, pues se encargan de establecer normas de comportamiento que promueven la cortesía, la empatía y el respeto hacia los demás.
El protocolo es un conjunto de pautas que regulan el comportamiento de las personas en situaciones específicas, como eventos sociales, ceremonias, reuniones de negocios o cualquier otro contexto donde la interacción humana es relevante. Cuando las personas siguen esas reglas, demuestran su interés por mantener encuentros de cortesía, lo que contribuye al fortalecimiento de la convivencia social.
Las buenas costumbres, se refieren a un conjunto de normas de comportamiento que rigen las interacciones diarias entre personas, incluyendo conceptos básicos pero poderosos como: pedir las cosas amablemente, agradecer los favores recibidos, escuchar con atención, esperar el turno apropiado para hablar, respetar el tiempo de los demás y cuidar no invadir el espacio personal ajeno. Las buenas costumbres son un reflejo claro de educación que ayuda a crear un ambiente de confianza en las relaciones interpersonales.
¿Es que acaso los buenos modales han pasado de moda?
Se comparten algunos hábitos en el comportamiento que son frecuentemente recomendados:
- Aprender a sonreír.
- Saludar siempre.
- Controlar el tono de tus palabras para evitar ofender.
- Ser consciente del perjuicio que pueden provocar las palabras groseras.
- A la hora de comer debe saber comportarse con mesura.
- La risa es bienvenida, pero se debe evitar usarla para burlarse de otra persona.
- La puntualidad y en caso de demora por cualquier motivo, avisar con anticipación.
- No hablar mal de los demás.
Ya lo afirmaba Carreño: Ninguna comunidad funciona si no hay entre sus miembros reglas de consideración mínimas; esto rige al mundo real y debería ser igual en el mundo virtual.
Las épocas cambian, los dispositivos electrónicos se vuelven arcaicos después de un par de años, la ropa pasa de moda con el cambio de las estaciones, pero el respeto a los demás se mantiene vigente y ofrece la mejor ruta para conservar la paz y promover entornos sociales positivos, bien sea en el seno familiar, en una fiesta con amigos, en el trabajo, en el salón de clases, en las redes sociales o hasta en un encuentro inesperado en la fila del banco.
“La cortesía es como el aire de los neumáticos: no cuesta nada y hace más confortable el viaje”.
Cruzalta.
Webgrafía:
- https://www.maximapublic.com/buenas-maneras-algo-mas-que-una-cuestion-de-cortesia/
- https://www.bodyballet.es/saber-ser-y-saber-estar/
- https://www.bbc.com/mundo/noticias-46039565
"Sapere aude" por Agustín Villanueva Ochoa.
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