Artículo redactado y publicado en septiembre del 2020.
El próximo 08 de noviembre se
cumplirán 4 años de un suceso histórico mundial, un acontecimiento insólito en
el que un extravagante multimillonario fue elegido como el presidente número 45
de los Estados Unidos de América.
La nación que durante los
últimos 100 años ha sido una de las más grandes, ricas e influyentes del mundo,
ahora se encuentra en manos de un hombre a quien se le atribuyen adjetivos poco
honrosos.
Muchas cosas han cambiado
desde que Trump llegó a la Presidencia de EUA y, al igual que anteriores
dignatarios, ha tenido altibajos. Será interesante dar un breve análisis de
algunas acciones y resultados que han marcado al polémico gobernante.
Crecimiento económico
Las grandes promesas de
campaña de Trump se orientaron a los temas económicos. Su lema “Make America
Great Again” indica que su país había perdido fuerza en el pasado y que su
candidatura ofrecía la ruta para volver a ser la potencia más grande del mundo.
Ya en el poder, el ahora presidente iniciaría una serie de agresivas políticas que
se concentrarían en reforzar la economía, a costa de importantes impactos
ambientales, sociales e internacionales.
Antes de la llegada del
coronavirus, los números le daban la razón a Donald Trump. Un crecimiento
económico sostenido, desempleo en mínimos históricos, producción industrial y
mercado de valores en máximos, demanda de bienes y viviendas al alza gracias a
la estabilidad del ingreso medio en la clase trabajadora.
Antes de anotar un triunfo
directo para Donald Trump, debemos entender que estos resultados en la economía
se venían construyendo desde antes de su llegada, ya que después de la gran
recesión de 2008 – 2009 se dio una recuperación lenta pero segura, y gracias a
este impulso de varios años fue posible llegar a tales resultados antes de la
pandemia.
Suficiencia energética
Junto con China, Estados
Unidos es el mayor consumidor de recursos energéticos del mundo y, bajo esa
premisa, Trump ha impulsado la producción de petróleo para satisfacer las
necesidades domésticas, eliminando así las importaciones. El método novedoso
para aumentar la extracción es el conocido “fracking” o fracturación
hidráulica, donde se rompe la roca porosa con agua a muy alta presión para
liberar el petróleo atrapado, de esta manera es posible explotar inmensos
yacimientos que hasta ahora se encontraban intactos.
El fracking ha sido acusado de
tener altísimos costos para el medio ambiente, pues si bien la extracción del
petróleo nunca ha sido limpia emitiendo polución y gases de efecto invernadero.
El proceso de fracturación hidráulica requiere grandes cantidades de agua que
resulta contaminada por diversos químicos que impiden que esa agua pueda volver
a utilizarse en la industria y, mucho menos, destinarse para consumo humano.
Por lo antes mencionado, la mayoría de las naciones han preferido no usarlo,
pues consideran que no vale la pena sacrificar agua valiosa por un combustible
que pronto quedará obsoleto, siendo reemplazado por las nuevas generaciones de
energías limpias. En Estados Unidos mientras tanto, Trump puede regodearse de
haber conseguido la autosuficiencia energética.
Política internacional
Otra de las grandes promesas
de Trump en su pasada campaña fue darle el papel protagónico a su país en los
temas internacionales. Su política exterior ha sido toda una aventura desde ese
momento.
El Gobierno de Trump comenzó a
aislarse del resto del mundo, rompiendo o cambiando las reglas a su antojo. De
entrada, retiró a EUA del TPP (Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica),
mismo que llevó siete años de negociaciones y fue una de las banderas de la
política de comercio exterior de Barack Obama; impuso aranceles a China y
desató una guerra comercial con la potencia asiática; consiguió sentar en la
mesa a sus vecinos México y Canadá para renegociar el anterior TLCAN y firmar
el T-MEC; generó acercamientos con Rusia y Corea del Norte, históricos
adversarios de Estados Unidos; ha amenazado con disolver la OTAN, la
organización internacional cuyo objetivo ha sido garantizar la libertad y la
seguridad de sus miembros a través de medios políticos y militares; y este
mismo año consiguió que su país abandonara la Organización Mundial de la Salud,
justo en medio de la crisis sanitaria más grande de los últimos tiempos.
Ese tipo de decisiones
estrepitosas han conseguido crear un clima internacional intrincado, situación
que para Trump no es problema, ya que es un hombre que se siente cómodo en el
caos y, hasta el momento, ningún personaje de la política mundial ha sido capaz
de ganarle en eso.
Paz
Uno de los logros
inverosímiles de la administración de Donald Trump ha sido la paz. Para alguien
tan combativo como él, aparentemente la fuerza bruta es un desperdicio de
energía y recursos. Contra todo augurio, es así como ha conseguido ser uno de
los pocos presidentes que no ha iniciado una guerra o invadido algún país.
Recordemos que, en la historia
moderna estadounidense, apenas se cuentan un puñado de años en los que no ha
estado en guerra. En la actualidad, Trump, pese a amenazar con intervenciones en
lugares como Venezuela o Siria, se ha dedicado a retirar miles de tropas de
Irak y Afganistán, así como también de las bases militares que mantiene Estados
Unidos alrededor del mundo (3), e incluso ha ayudado a mediar la diplomacia
entre Israel y Emiratos Árabes Unidos donde se ha llegado a un histórico
acuerdo de paz en la región de medio oriente.
Ciertamente Trump estaría
lejos de recibir el Premio Nobel de la Paz, ya que a inicios de este 2020, el
Pentágono confirmó que uno de sus drones provocó la baja de un alto mando
iraní, llevando a estos dos países al borde de la guerra, sin embargo, bien sea
por la situación diplomática o por la imprevista aparición del COVID-19, el
conflicto se ha librado por muy poco.
Coronavirus
El mayor reto para el gobierno
de Trump y para la nación en general, ha sido la pandemia provocada por el
coronavirus, pues los Estados Unidos es la nación con más fallecimientos en el
mundo, contabilizando hasta este septiembre más de 200 mil muertos.
Siendo una potencia de primer
mundo, se esperaría que el sistema sanitario de EUA pudiera manejar mejor una
pandemia. Lo cierto es que, en Estados Unidos, la atención médica es de muy
buena calidad, pero también es costosa, y esto significa que no todos pueden
acceder a los servicios de salud, siendo justamente la población de bajos
recursos la más afectada por el COVID-19. Al igual que en otros países, el
problema no sólo ha tenido consecuencias en salud, sino también en materia
económica.
Como respuesta ante la difícil
situación, el presidente Trump dio a conocer la llamada “Problem Solvers Stimulus
Bill” (Proyecto de Ley de Estímulo “Solucionadores de problemas”), misma que
incluye una nueva extensión de beneficios por desempleo, en esta ocasión de
$450 dólares a la semana. Si bien, esto resulta en un apoyo directo para las
familias económicamente afectadas, los especialistas señalan que esto se trata
sólo de una opción para incrementar su aprobación de cara al proceso electoral.
Un poco de historia
Infortunadamente el racismo ha
estado presente en Estados Unidos desde hace bastante tiempo, esto tiene su
origen incluso antes de derrotar al ejército británico y lograr su
independencia. A diferencia de las colonias españolas en América, en las que el
mestizaje fue común y sus independencias se consumaron por movimientos
populares, las trece colonias en EUA se emanciparon gracias a los grandes
terratenientes blancos y sus ejércitos, manteniendo inalteradas las estructuras
sociales, incluida la esclavitud.
Una guerra más, la de Secesión,
pondría fin a la esclavitud en todo el territorio de EUA. El problema cambió de
nombre, dejaba de ser esclavitud para convertirse en segregación. Durante
décadas, la lucha por los derechos civiles fue brutal. Muchos son los nombres
que han aportado, como el de Rosa Parks o Martin Luther King. El caso más
reciente, el del primer presidente de ascendencia afroamericana, Barack Obama.
Obama surgió como el personaje
que pavimentó el camino alterno a la Casa Blanca, por encima de la xenofobia y
el racismo que todavía vive dentro de una parte de la población estadounidense.
Una bomba explosiva cuya mecha se enciende por cada injusticia, desatando
protestas a lo largo de todo el país y llegando incluso a los disturbios a gran
escala. Trump, fiel a su estilo, continúa con decisiones controversiales,
llevando a cabo estrategias de polarización, pues desde twitter o por medio de
sus discursos en actos públicos, el presidente sigue haciendo alusión al
patriotismo y nacionalismo por medio de estrategias de comunicación que llegan
hasta las entrañas de la ciudadanía y que pudieran significar importantes
dividendos en la próxima elección.
Encuestas
Es sencillo desestimar las
encuestas diciendo que fallaron en 2016, el presidente Trump a menudo lo hace.
Dejando de lado todas las proyecciones, es una realidad que el momento está a
punto de llegar, pues falta poco para que Estados Unidos haga valer la
democracia y ponga en una balanza los últimos casi cuatro años. La decisión que
será tomada podrá representar “la continuidad” o “el cambio” por un candidato
más ortodoxo.
¿Cuál crees que sea el
resultado?
La moneda está en el aire, los
pronósticos no dan certeza, las predicciones no son confiables, incluso los
presagios son inciertos. La actual carrera presidencial tiene al republicano
Donald Trump y al demócrata Joe Biden peleando por la delantera en la “final
lap”. La fecha marcada en el calendario es el martes 03 de noviembre, día que
decidirá el futuro de los próximos 4 años para Estados Unidos, México y el
mundo.
“Una nación sin elecciones
libres es una nación sin voz, sin ojos y sin brazos”. Octavio Paz.
Webgrafía:
"Sapere aude" por
Agustín Villanueva Ochoa.
- https://www.eleconomista.com.mx/internacionales/15-graficos-sobre-la-economia-con-Donald-Trump-y-con-Barack-Obama-20190825-0004.html
- https://elpais.com/economia/2019/11/05/actualidad/1572975552_283357.html
- https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-53017899
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